Un ayuntamiento reemplazó tablones corroídos por lamas GFRP antideslizantes sobre subestructura mixta y anclajes helicoidales. El peso propio cayó drásticamente, operarios instalaron módulos a hombro, y un temporal posterior solo exigió reapriete y reemplazo rápido de dos piezas fusibles, devolviendo el paseo a vecinos en cuarenta y ocho horas, sin afectación de marismas.
Un conjunto de plataformas de HDPE con juntas elastoméricas se fijó mediante amarres ecológicos y lastres optimizados. El oleaje recurrente dejó de arrancar conectores, y el buceo local reportó mayor claridad por ausencia de arrastre de cadenas. Talleres náuticos cercanos adoptaron soluciones similares, ampliando servicios y compromisos de limpieza mensual compartida con clubes juveniles.