Lectura del paisaje y puntos de referencia
Identificar siluetas de montes, espigones, faros y plazas ribereñas crea una constelación de referencias que guía incluso al atardecer. En San Sebastián, la bahía del Concha y el Peine del Viento orientan emociones y pasos; en Málaga, la Farola es brújula luminosa. Al mapear vistas y ejes, la señalética solo refuerza lo evidente, evitando redundancias. Los recorridos se vuelven autopoiéticos: se explican con horizonte, olas y ciudad como interlocutores permanentes.